Tanto como crear imágenes, lo que me fascinó fue la "preparación". Es decir, descubrir colecciones discretas y secretas, descubrir estos coches de antaño, tener la oportunidad de verlos de cerca. Cientos de veces pasé por viejos cobertizos o graneros vacíos o que ni siquiera había visto. Al final, descubrí en su interior coches que valían miles de euros, a veces incluso un millón. Me confiaron las llaves de estos lugares secretos y fui responsable de estos vehículos. Era el garante de estos coches que habían sobrevivido al paso del tiempo. Entre estas paredes, junto a estos tesoros, tuve la sensación de que el tiempo se detenía. Cada una de mis fotografías se compone, en realidad, de varias docenas de detalles, todos reunidos para formar un tema general. Al destacar ciertas particularidades, intento mostrarles más que un simple coche, un simple motor (...) para subrayar la idea misma que tenemos de estos coches, lo que nos inspiran.